We chased our pleasures here /
Dug our treasures there /
But can you still recall /
The time we cried

Martes, 20 de diciembre de 2005
Se me acaba el valor. Se me espesa la mente. Me flaquean las fuerzas, hoy ya no veo tan claro el horizonte. Mis heridas escuecen, la vida echa sal en demasía mientras lucho por cicatrizarlas.
Te he tocado. No había deseo, ni intenciones ocultas. Te he acariciado como una madre posaría su mano en la cabeza de su pequeño, que ya ha crecido y soporta sus achuchones con gesto torcido, cuando en realidad desearía apretarle contra el pecho. Así ha sido, mi mano ha recorrido tu cara con gesto contenido, como despidiendo todas esas caricias que nunca serán. Sigo siendo tu ángel protector. He visto cara a cara mis miserias. Es miserable intentar separarte de ella. Quizá te quiere. Cualquiera en su situación lo haría. Yo no tengo nada más que ofrecerte que mis miserias y mis noches vacías. Me has robado el sueño. Miento, decir eso sería no ser fiel a la verdad. Aún recuerdo a la mujer que me robó mis sueños. Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que ya nunca, nunca jamás volvería a soñar. Ahora mis noches son un continuo vacío que inunda mis días, tiñéndolos de negro, oscureciendo mis ojos, mis manos y mi voluntad. Amanece.
Por: Caminante de las estrellas | General | Comentarios (0) | Referencias (0)